Literatura clásica

Autores de la literatura grecolatina

Literatura Griega

Autores griegos

Homero

Autor de la Ilíada y la Odisea. Su cronología y su misma existencia son controvertidas.

Homero

Hesíodo

Vivió en torno al 700 a.C. Autor de la Teogonía y los Trabajos y los Días.

Hesíodo

Arquíloco

Originario de Paros. Poeta y mercenario, cuya obra nos ha llegado de forma fragmentaria. Personaje polémico, como también su obra, llena de cinismo y ataques personales.

Arquíloco

Safo

Poetisa de Lesbos, de cuya obra sólo conocemos poemas y fragmentos extraídos de citas tardías.

Safo

Semónides

El yambógrafo Semónides (siglo VII a.C.) era natural de Samos, pero llevó una colonia desde su isla natal a la de Amorgos. Al igual que en Arquíloco, en Semónides encontramos la convicción de que el hombre es un ser impotente frente a los dioses y el destino

Semónides

Alceo

Poeta lírico. De Mitilene. Sus metros fueron adaptados por Horacio a la literatura latina.

Alceo

Calino

En torno a 650 a.C. Poeta elegíaco del que apenas conservamos algunos fragmentos, todos de tema guerrero.

Calino

Tirteo

Tirteo, del que se duda si era espartano de origen o de adopción, compone elegías que presentan contenido y forma muy determinados por la épica. La poesía de Tirteo se moldea en torno a la única exigencia de arriesgar la vida por la victoria en la primera fila de los combatientes.

Tirteo

Alcmán

Alcmán es el primer lírico coral que ha llegado hasta nosotros. Llegó a Esparta del extranjero, en la segunda mitad del siglo VII a. C. Su obra se ha perdido para nosotros, pero, además de las numerosas indicaciones de versos, tenemos alrededor de cien versos de uno de los partenios, conservados en un papiro de una sepultura egipcia.

Alcmán

Mimnermo

En Mimnermo todo estriba entre la floreciente alegría de la juventud y las tribulaciones de la edad. Lo que poseemos de Mimnermo nos basta para declararlo maestro de la palabra y del metro elegíaco.

Mimnermo

Estesícoro

Estesícoro (finales del siglo VII-primera mitad del VI a. C.) nació en Matauro, una colonia locria en Italia meridional, pero su verdadera patria llegó a ser Hímera, en la costa septentrional de Sicilia. La obra de este poeta lírico-coral está caracterizada por el predominio del mito; así, su poesía está más próxima a la epopeya que la de Alcmán.

Estesícoro

Solón

Solón, el primer poeta ático, es el precursor del gran momento del período clásico griego. Solón escribió en metros yámbicos y trocaicos, así como elegías al modo de Tirteo y Calino.

Solón

Esopo

Se le atribuye la creación del género fabulístico. No está probada su existencia como persona real. Diversos autores posteriores sitúan en diferentes lugares su nacimiento y la descripción de su vida es contradictoria. Hasta la época en que vivió también varía según los autores aunque todos ellos coinciden en que vivió alrededor del 600 a. C.

Esopo

Tales de Mileto

Se le considera el primer filósofo de la historia, y el fundador de la escuela jonia de filosofía, según el testimonio de Aristóteles. Fue el primero y más famoso de los Siete Sabios de Grecia (el sabio astrónomo), y habría tenido, según una tradición antigua no muy segura, como discípulo y protegido a Pitágoras.
Algunos estudiosos sostienen que Tales no escribió ninguna obra, y que su conocimiento se transmitió, en un principio, de forma oral. Otros, sin embargo, opinan que sí y, siguiendo a las fuentes antiguas, citan entre sus obras (las cuales no han sobrevivido ni siquiera de manera fragmentaria), una Astronomía náutica (atribuida también a Foco de Samos), Sobre el solsticio y Sobre los equinoccios.

Tales de Mileto

Anacreonte

El marco de la poesía de Anacreonte lo constituye el distinguido simposio, que en las cortes de los tiranos sobresalían por el refinamiento de los modales. Anacreonte desea cantar los fulgurantes dones de Afrodita y los alegres placeres de la fiesta. Hermosos jóvenes les sirven de escanciadores: muchos versos se dirigen a ellos. Pero también aparecen mujeres: por regla general serían esclavas, acaso las flautistas que se contrataban para el banquete.

Anacreonte

Simónides

Simónides incorporó un nuevo campo para la poesía artística lírico-coral: los cantos para los vencedores en las fiestas deportivas (epinicios). Los restos que poseemos no nos permiten hacernos una idea determinada de sus Cantos triunfales. Con estos poemas, Simónides fue el primero en romper las fronteras entre la poesía religiosa y la profana, al utilizar la lírica coral para cantar no a dioses ni héroes, sino a hombres.

Simónides

Tespis

El primer poeta trágico de quien tenemos noticias es Tespis, designado con frecuencia como el creador de la tragedia. A mediados del siglo VI a.C. representó por primera vez una tragedia en las Grandes Dionisias. De Tespis se conservan algunos títulos y un par de versos.

Tespis

Íbico

Íbico, procedente del occidente griego, como Estesícoro (al que inicialmente siguió en su gusto por el mito), llegó a la corte del tirano Polícrates, en Samos. Aquí, la poesía de Íbico tomó un curioso giro hacia una lírica coral de tintes eróticos.

Íbico

Hecateo

Se atribuye a Hecateo el Ges Periodos ("Viajes alrededor de la Tierra"), obra en dos libros, cada uno de los cuales se organiza a manera de periplo (navegación costera con escalas). El primero, sobre Europa, es esencialmente un periplo mediterráneo, describiendo una por una cada región visitada, llegando incluso a Escitia. El segundo, sobre Asia, se organiza de modo similar al Periplo del Mar Eritreo, del que sobrevive una versión del siglo I. Hecateo describe los países y pueblos del mundo conocido, siendo la parte de Egipto particularmente completa.

Hecateo

Hiponacte

En la tradición de la poesía yámbica está Hiponacte de Éfeso. Al parecer era de linaje aristocrático, pero su destino lo arrojó a la miseria. Lo que distingue a este poeta marcadamente de Arquíloco es su manera totalmente distinta de enfrentarse al mundo que le rodea. Hiponacte no se preocupa: en sus versos existe el instante, y nada más. Es un poeta verdaderamente realista. Lo que le sostiene en la miseria de su vida de pordiosero es su humor.

Hiponacte

Teognis

Con el nombre de Teognis de Mégara (alrededor de 520 a. C.) poseemos una recopilación de aproximadamente 1.400 versos en metro elegíaco. Todos son poemas breves, poesías para los banquetes de los hombres. Los poemas de Teognis están dedicados, en su mayoría, a su escudero Cirno, a quien expone su doctrina militar y caballeresca.

Teognis

Esquilo

Aumentó de uno a dos el número de actores, redujo el coro, hizo del elemento hablado algo más importante que la parte cantada.
Su unidad artística no era la tragedia, sino la trilogía de tragedias relacionadas por el asunto. A éstas seguía otra pieza semihumorística, donde un tema heroico era tratado con comicidad; pero de estas piezas satíricas nada se conserva.

Esquilo

Píndaro

Los alejandrinos ordenaron los cuatro libros de Epinicios de acuerdo con las festividades: Olimpia, Delfos, Nemea e Istmo de Corinto.
La poesía de Píndaro es difícil. Sus bruscas transiciones de tema, sus rápidas alusiones mitológicas, el orden tan complicado de sus palabras y la dificultad de sus juicios éticos, hacen de él el más complicado de los poetas griegos.

Píndaro

Baquílides

En los Epinicios de Baquílides se repiten los elementos que encontramos en Píndaro: el mito ocupa la parte central y los demás elementos forman un marco en torno a él.

La fuerza de Baquílides reside en su talento narrativo.

Baquílides

Sófocles

De las más de cien obras que se le atribuyen se conservan siete tragedias: Áyax, Antígona, Traquinias, Edipo rey, Electra, Filoctetes y Edipo en Colono.

Según Aristóteles, Sófocles fue un innovador en la tragedia: añadió un tercer actor a los dos previamente aceptados, introdujo el ‘decorado’ e incrementó el coro de doce a quince; también abandonó la costumbre de Esquilo de escribir trilogías sobre acontecimientos relacionados, dando en su lugar un argumento independiente a cada drama.

Sófocles

Eurípides

Poseemos diecinueve obras de Eurípides, de un total de noventa y dos que se le atribuyen. Entre sus títulos están: Alcestis, Medea, Hipólito, Troyanas, Bacantes, Ifigenia en Áulide, Hécuba, Suplicantes.

Las tragedias de Eurípides deben su tono característico tanto al alejamiento de la ortodoxia de Esquilo y Sófocles, y a la preferencia por los puntos de vista no convencionales ni tradicionales y por los personajes sociales insignificantes como las mujeres y los esclavos, como a su nueva apreciación de las viejas historias a la luz del escepticismo de fines del siglo V.

Eurípides

Heródoto

Se le considera el padre de la historiografía por su famosa obra Ἱστορίαι, literalmente «investigaciones, exploraciones» (de ἵστωρ, «saber, conocer»), escrita hacia el año 444 a. C. en Panhellen (colonia turia que ayudó a fundar). Historiae o Los nueve libros de historia es considerada una fuente importantísima por los historiadores por ser la primera descripción del mundo antiguo a gran escala y ser a su vez la primera en prosa griega.

Heródoto

Tucídides

Historiador y militar ateniense. En cierto sentido su modo de escribir la historia será la antítesis de Heródoto. Propone un libro donde todo sea verdad, utiliza el término sygraphein (acta), contrato con el lector en el que garantiza la veracidad de lo narrado. La forma de escribir historia por tanto está basado en la autopsia, sólo lo que se ha visto se puede escribir.
En la Historia de la Guerra del Peloponeso narra los acontecimientos ocurridos entre el año 431 a. C. y el 411 a. C.

Tucídides

Aristófanes

Con sus once obras conservadas, es el único representante de la Comedia Antigua que ha llegado hasta nosotros. Los títulos de estas obras son: Acarnienses, Caballeros, Nubes, Avispas, Paz, Aves, Lisístrata, Tesmoforiantes, Ranas, Asambleístas, Pluto.

El lenguaje aristofánico es colorista e imaginativo y su poesía lírica aguda y de tonos variados. Su humor radica esencialmente en la exageración, la parodia y la sátira, dirigida contra movimientos nuevos en el pensamiento y la cultura, y contra hombres ilustres que daban pie a este trato.

Aristófanes

Lisias

Lisias se ganó la vida como logógrafo, escribiendo remuneradamente discursos para los litigantes y transformándose en la figura más destacada de la oratoria judicial ática. Su biografía se refleja en la doble vertiente de su obra: por una parte, dedicado a la enseñanza de la retórica y a escribir discursos por encargo; y, por otra, consagrado a la tarea política de la restauración de la democracia en Atenas y a la persecución de los tiranos mediante sus discursos. Llegó a escribir 233 discursos, de los que sólo se ha conservado una treintena. Su discurso más conocido es Contra Eratóstenes.

Lisias

Jenofonte

En sus obras se manifiesta hostil hacia la democracia ateniense y se orienta hacia formas más autoritarias, como las que conoció en Esparta y en Persia. Entre sus obras se destacan las Helénicas, historia de la Guerra del Peloponeso que continúa la obra inacabada de Tucídides, y Ciropedia, una semblanza del rey persa Ciro II el Grande de intención moralizante. Otras obras notables son la Apología de Sócrates, Memorables, El banquete, Agesilao e Hierón.

Jenofonte

Platón

Filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, de familia nobilísima y de la más alta aristocracia.
Entre sus obras más importantes se cuentan: la República (en griego Πολιτεια, politeia, "forma de gobernar - ciudad"), en la cual elabora la filosofía política de un estado ideal; el Fedro, en el que desarrolla una compleja e influyente teoría psicológica; el Timeo, un influyente ensayo de cosmogonía, cosmología racional, física y escatología, influido por las matemáticas pitagóricas; y el Teeteto, el primer estudio conocido sobre filosofía de la ciencia. Fue fundador de la Academia de Atenas,

Platón

Demóstenes

Uno de los oradores más relevantes de la historia y un importante político ateniense. Demóstenes "perfeccionó al máximo el tono del discurso idealista, pasional, abundante, preparado, rápido". Cicerón le aclamó como "el orador perfecto" al que no le faltaba de nada y Quintiliano le alabó dirigiéndose a él como "lex orandi" ("la norma de la oratoria") y diciendo de él que "inter omnes unus excellat" ("se encuentra sólo entre el resto de oradores").

Demóstenes

Aristóteles

Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores (como Eudoxo) durante los 20 años que estuvo en la Academia de Atenas, luego maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia, y finalmente fundador del Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.

Aristóteles escribió cerca de 200 tratados —de los cuales sólo nos llegan 31— sobre una enorme variedad de temas, incluyendo lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.

Aristóteles

Dífilo

Perteneciente a la llamada Comedia nueva, formada por autores como Menandro, Filemón o Apolodoro de Caristos.
Se distingue de estos dramaturgos en que sus obras abundan en efectos dramáticos y complicadas intrigas; prefiere los escenarios lejanos y exóticos de cierto aire romántico. En su época tuvo poco éxito, pero algunas de sus obras fueron refundidas o contaminadas con otras por los comediógrafos romanos Plauto en su Casina, Rudens y Vidularia, así como una escena de Adelphoe de Terencio.

Dífilo

Menandro

Comediógrafo griego, máximo exponente de la llamada Comedia nueva.
El teatro de Menandro se caracteriza, como el de toda la comedia nueva, por la ambientación urbana, el tratamiento de temas cotidianos, el abandono de los temas heroicos y la desaparición del coro en escena, a la vez que la vivacidad de los diálogos.

Menandro

Literatura latina

Autores latinos

Livio Andrónico

Griego hecho prisionero en la toma de Tarento. Su dueño, Marco Livio Salinátor, lo puso como preceptor de sus hijos, y más tarde lo liberó por sus méritos. Adaptó al latín la Odisea de Homero en el tosco verso saturnio

Livio Andrónico

Nevio

Compuso tragedias, comedias y un poema épico en saturnios: la Guerra Púnica (Poenicum Bellum). Se le considera el creador de la épica nacional romana, sólo precedido por la traducción de la Odisea de Homero que realizó Livio Andrónico.

Nevio

Plauto

Si bien se le atribuyeron hasta 130 obras, ya Varrón en el siglo I, en su monografía De comoediis Plautinis, redujo su número a las 21 que se tienen por auténticas, separando de este grupo otras que se debían a sus imitadores Cecilio y otros ingenios.
Plauto usa un rico y vistoso lenguaje de nivel coloquial que no elude la obscenidad y la grosería. Las obras de Plauto son menos refinadas pero más cómicas que las griegas. Sus personajes son los mismos que en las comedias griegas: jóvenes alocados y calaveras, cortesanas, alcahuetes, flautistas, traficantes de esclavos o lenones, esclavos diabólicamente astutos que sacan siempre las castañas del fuego a sus señores, comerciantes, viejos verdes y gruñones, parásitos, soldados fanfarrones, etc.

Plauto

Ennio

Se considera habitualmente a Ennio como el primer gran poeta épico romano por sus Annales donde recoge en 18 libros de hexámetros la historia de Roma hasta su época; de esta magna obra sólo restan fragmentos. El papel de Ennio fue fundamental para sustituir el anticuado y nacional verso saturnio por el hexámetro dactílico de origen griego en el cultivo de los temas narrativos o épicos: él fue el primero que lo utilizó en Roma.

Ennio

Catón

Se le considera el primer escritor en prosa latina de importancia y fue el primer autor de una íntegra historia de Italia en latín. Algunos historiadores han argumentado que de no ser por el impacto que causaron sus escritos, el griego habría sustituido al latín como lengua literaria en Roma. Su manual De Agri Cultura (también llamada De Re Rustica) o Sobre la Agricultura es la única de sus obras que ha sobrevivido en su totalidad.

Catón

Terencio

Disponemos además de 6 obras suyas agrupadas por Elio Donato de una detallada biografía escrita por Suetonio, aunque la veracidad de muchas noticias es dudosa.
Calificado de humanitas y elegans, sus obras exigen una lentitud por parte del destinatario para que lleguen a agradar, por ello fracasó en la Roma del siglo II a.C.

Terencio

Lucilio

Se considera a Gayo Lucilio (180-102 a.C.) como el primer autor satírico en sentido pleno. Sólo quedan fragmentos (unos 1400 versos) de sus treinta libros de sátiras en hexámetros dactílicos.
En sus sátiras, Lucilio censura las costumbres licenciosas de su época y a todo aquel que se exceda en sus límites o atribuciones: magistrados corruptos, poetas helenizantes en demasía, aristócratas inútiles, etc.

Lucilio

Varrón

Escribió más de 600 obras, pero sólo sobreviven fragmentos de unas 70, y dos completas (De lingua latina y Rerum rusticarum).

Varrón

Cicerón

Reconocido como uno de los más importantes autores de la historia romana, es responsable de la introducción de las más célebres escuelas filosóficas helenas en la literatura republicana, así como de la creación de un vocabulario filosófico en latín. Gran orador y reputado letrado, Cicerón centró toda su atención en su carrera política. Hoy en día es recordado por sus escritos de carácter humanista, filosófico y político. Sus cartas, la mayoría enviadas a Ático, alcanzaron un enorme reconocimiento por la introducción de un depurado estilo espistolar en la literatura europea. Cornelio Nepote destacó la riqueza ornamental de estas cartas, escritas «acerca de las inclinaciones de los líderes, los vicios de los comandantes y las revoluciones estatales», que transportaban al lector a esa época.

Cicerón

Nepote

Su obra principal es De viris illustribus, (Sobre los hombres ilustres), y constaba por lo menos de 16 libros de biografías sobre reyes extranjeros y romanos, generales, oradores, jurisconsultos, filósofos, historiadores, poetas y gramáticos, de los que sólo se ha conservado el tercero, De excellentibus ducibus exterarum gentium ("Sobre los más destacados generales de los pueblos extranjeros"), que contiene la vida de 21 generales griegos más la de Aníbal, Amílcar y Datames.

Nepote

César

Nacido en Roma de familia ilustre, inició su carrera al lado de Sila, pero pronto se enemistó con el dictador y se pasó al partido popular. Su carrera política y militar fue deslumbrante; recorrió todas las magistraturas y otros cargos públicos, formó con Pompeyo y Craso el primer triunvirato, conquistó las Galias, hasta llegar a asumir todos los poderes al derrotar a Pompeyo en la guerra civil. Fue asesinado el día de los idus de marzo del año 44 a.C.
Aunque César no era escritor de profesión, y sus obras históricas le sirvieron puramente de medios para la consecución de fines políticos, sin embargo sus aptitudes naturales, su vasta formación y las convenciones de la sociedad en la que vivía condujeron a César desde su primera juventud a la literatura.
La fama de César como escritor se funda en sus De bello Gallico, historia de sus campañas militares en las Galias (en siete libros, más un octavo que fue escrito por su lugarteniente Aulo Hircio), y De bello civili, narración de los enfrentamientos entre el propio César y Pompeyo (en tres libros).

César

Lucrecio

Autor de un largo poema didáctico en algo más de 7400 hexámetros, De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas) distribuidos en seis libros, acaso la mayor obra de la poesía de Roma, en el que se divulga la filosofía y la física atomista de Epicuro y la física atomista de Demócrito.

Lucrecio

Salustio

Las dos monografías que se conservan íntegras de Salustio son Bellum Catilinae (La conjuración de Catilina), relato de la conspiración del líder político romano Lucio Sergio Catilina (acaecida en el 63 a.C.), y Bellum Iugurthinum (La guerra de Yugurta), historia de la guerra librada a finales del siglo II a.C. por los romanos contra Yugurta, rey de Numidia.

Salustio

Catulo

En su estado actual, el corpus catuliano consta de unas 116 poesías, 102 encabezadas por una dedicatoria a Cornelio Nepote que sin duda debió pertenecer a una compilación anterior, aparentemente distribuidas en tres grupos. El primero, hasta la composición 60 inclusive, comprende poemas líricos cortos, en metros varios, de asuntos sacados de los más diversos acontecimientos de la vida: poesías amorosas, otras dirigidas a amigos o enemigos, improvisaciones ingeniosas, anécdotas, sátiras, y un breve himno a Diana.
Las composiciones del tercer grupo, de carácter análogo a éste, se distinguen por su común forma métrica: el dístico elegíaco; comprenden desde el poema 69 hasta el final. Por último, las de la parte central, o sea, las composiciones 61 a 68, se caracterizan por su mayor extensión, así como por la importancia de su asunto:

Catulo

Virgilio

Entre las obras transmitidas bajo su nombre, las únicas indiscutiblemente auténticas son las Bucólicas, las Geórgicas y la Eneida.
Las Bucólicas comprenden diez poesías de tema pastoril de escasa extensión.
Las Geórgicas, como su nombre indica, es un poema dedicado al trabajo de la tierra, inspirado en Los Trabajos y los días, del poeta griego Hesíodo.
La Eneida es una obra épica que le ocupó hasta el fin de sus días, y que hubo de dejar inconclusa. La Eneida es el relato de la leyenda de Eneas, desde su huida tras la destrucción de Troya hasta su llegada a Italia, que significa el nacimiento del pueblo romano.

Virgilio

Horacio

Un primer período en el que compuso Sátiras, poesía crítica con abundantes elementos autobiográficos que persigue un fin moral y Epodos, composiciones de carácter lírico en las que tampoco está ausente la crítica social. El epodo es una composición de origen griego destinada al insulto y al improperio. Alguno de los epodos de Horacio conservan este carácter, pero otros son de carácter eminentemente lírico. Destaca aquel cuyo comienzo, Beatus ille, ha dado nombre a un tema literario, la alabanza de la vida en el campo.
En el segundo periodo escribiría Odas y Epístolas. Las odas son composiciones de carácter lírico que constituyen la obra cumbre de la lírica latina. Son cuatro libros con un total de 104 odas. En ella se jacta de haber sido el primero en transplantar al latín la lírica eolia en su conjunto, imitando los temas y los metros líricos griegos, sobre todo de Alceo, Safo y Anacreonte. Las Epístolas es la poesía de la reflexión moral y filosófica. Entre éstas últimas destaca Epistola ad Pisones, más conocida como Arte Poética

Horacio

Tito Livio

Su historia de Roma, Ab urbe condita libri 142, comprendía desde la fundación de la ciudad hasta el año 9 a.de C., pero sólo se han conservado los libros 1-10 y 21-45. En la introducción el propio Livio expresa el fin que perseguía con esta obra: superar a sus predecesores en cuanto a técnica estilística, y hacer ver cómo el pueblo romano, por el abandono de las antiguas virtudes nacionales, había caído en la degeneración moral y marchaba a su inevitable hundimiento.

Tito Livio

Tibulo

Se han conservado dos libros de elegías suyas dentro del llamado Corpus Tibullianum, que incluye un tercer libro de composiciones de poetas del círculo de Tibulo y de la poetisa Sulpicia (hermana de Mesala Corvino), en el que sólo hay dos elegías atribuibles al propio Tibulo.

Cada libro está dedicado a una amada distinta.

Tibulo

Séneca el Viejo

Fue un ilustre ciudadano romano cordobés, procedente de una acaudalada y distinguida familia ecuestre que dedicó su vida al estudio de la declamación y a la administración de sus bienes. Supo instalar en la excelencia cultural y en los ámbitos más influyentes de la política a sus tres hijos: Novato, Séneca y Mela, éste último padre del genial poeta épico Lucano.
Aunque Séneca el Viejo escribió también una historia de las guerras civiles, su única obra conservada tiene por título Oratorum et rhetorum sententiae, divisiones, colores (Sentencias, divisiones y colores de rétores y oradores). La compuso en su vejez y la dedicó a sus hijos. La obra consta de diez libros de controversias y uno de suasorias. Van encabezadas por un prólogo ameno en que describe con detalles vivos el ambiente retórico de la época y la semblanza de los personajes intelectuales más importantes del momento, algunos amigos suyos y cordobeses como él.
Séneca el Viejo

Ovidio

La producción de Ovidio es difícil de clasifcar en géneros literarios determinados, ya que la mayoría de sus obras participan de más de un género.
La obra propiamente elegíaca de Ovidio está compuesta por Amores , escrita en su juventud. Se trata de una colección de poemas elegíacos recogida en tres libros, en la que el poeta canta a Corina, su amada tal vez imaginaria. Ars amatoria es un poema en tres libros, escrito no antes del 1 a.C. Se trata de un poema burlesco didáctico sobre el arte de la seducción. Los Remedia amoris, con un total de 800 versos, dan instrucciones para sobreponerse a un amor desgraciado.
Epistolografía poética: Esta parte de su obra incluye: Heroidas, obra redactada en su juventud, y Tristia y Epistulae ex Ponto, obras del destierro.
Poesía didáctica: Las Metamorfosis constan de quince libros, escrita en hexámetros, frente al resto de su producción, escrita en dísticos elegíacos. El poema es esencialmente una recopilación de relatos de la leyenda clásica y del Oriente Próximo. Los Fasti son una obra incompleta, por coincidir con la época de su exilio en el año 8 d.C., que comprende seis libros, uno para cada uno de los seis primeros meses del año, escrito en dísticos elegíacos. Se van describiendo las festas principales del calendario romano, relacionadas y explicadas mediante leyendas del pasado de Roma.

Ovidio

Fedro

Lliberto de origen tracio que había llegado en su juventud a Roma como esclavo de Augusto, quien finalmente le dio la libertad en consideración a su elevada cultura.
Es autor de cinco libros de fábulas, con un centenar de leyendas en total, publicadas en el siglo I, durante la década de los treinta. Existe un apéndice con otras treinta y dos fábulas, que probablemente se deba también a Fedro. La colección comprende fábulas propiamente dichas, cierto número de anécdotas (sobre Esopo, Sócrates y Menandro, por ejemplo) y algunas respuestas del autor contra sus detractores.
Las fábulas son adaptaciones de las de Esopo o de cuentos de animales atribuidos a éste.

Fedro utilizó para sus fábulas el senario yámbico, el tipo de verso que se utilizaba en las partes dialogadas de las comedias.

Fedro

Séneca

Las obras que nos quedan de Séneca se pueden dividir en cuatro apartados: los diálogos morales, las cartas, las tragedias y los epigramas. La filosofía de Séneca se diluye en estas obras. No escribió una obra sistemática de filosofía; su pensamiento filosófico, sus ideas estoicas, se expresan a lo largo de toda su obra y llenan el comentario de todas las situaciones.

Séneca

Plinio el Viejo

Es el autor de la Historia natural donde recoge los conocimientos científicos más importantes del mundo antiguo en las materias de geografía, cosmología, medicina, mineralogía, fisiología animal y vegetal, historia del arte, etc.

Plinio el Viejo

Petronio

Petronio es autor de una notable obra de ficción, una novela satírica en prosa y verso titulada el Satyricón, (c. 60), de la cual se conservan algunos fragmentos; narra las aventuras de dos libertinos, Encolpio y Ascilto, e incluye algunos cuentos milesios sexualmente explícitos.

Petronio

Persio

Autor de seis sátiras, unos seiscientos versos en total. En ellas critica los vicios propios de la época de Nerón, pero ni con la indignación de Lucilio ni con la ironía de Horacio, sino bajo la perspectiva severamente moralista de la filosofía estoica de su maestro Cornuto.
El estilo de Persio es obscuro y difícil puesto que, por más que persiga el lenguaje coloquial, se deja arrastrar por la moda retoricista de época neroniana.

Persio

Quintiliano

Su fama proviene sin embargo de ser el mejor profesor de retórica del mundo antiguo junto a Isócrates. En esta materia alcanzó un prestigio tal que se le nombró profesor oficial de la materia con retribución pública.
Su Institutio oratoria (c. 95 d. C.), una obra enciclopédica que recoge todo cuanto es necesario para formar a un orador, en doce volúmenes. Como modelo supremo propone a Cicerón.

Quintiliano

Lucano

La Farsalia o Bellum civile es un poema narrativo muy realista que narra la guerra civil entre César y Pompeyo, aunque el héroe parece ser un republicano, Catón de Útica, que se suicidó representando las virtudes del estoicismo.

Lucano

Marcial

Su obra, que ha sobrevivido prácticamente íntegra, se compone de quince libros de versos, con prólogo en verso o en prosa, en diversos metros (sobre todo el dístico elegiaco, pero también y todavía los endecasílabos catulianos y los yambos catalécticos), un total de unos mil quinientos poemas pertenecientes a un solo género literario, el epigrama

Marcial

Estacio

Tebaida (¿año 91?), dedicada al emperador Domiciano, narra en doce libros de hexámetros la guerra de los Siete contra Tebas y la lucha fratricida por la monarquía entre Eteocles y sus aliados. Quedó inconclusa la Aquileida, inspirada en las leyendas mitológicas en torno al gran héroe griego Aquiles; lo conservado, no más de 1200 versos (unos 1000 del libro primero, completo; y unos 200 del segundo, del que sólo conservamos una cuarta parte), describe la infancia del héroe con el centauro Quirón y su adolescencia entre las hijas de Licomedes.
Más populares resultan los cinco libros de sus Silvae, una colección heterogénea de 32 poemas líricos improvisados dedicados a diversos asuntos, como la celebración de natalicios, epitalamios o festejos, el lamento de las elegías funerales, los panegíricos al emperador, etc.

Estacio

Tácito

Dentro del género historiográfico, cultivó la biografía con De vita et moribus Iulii Agricolae, obra en la que retrata a su propio suegro como un romano tradicional en un mundo decadente. Escribió también Germania, en la que hace una descripción de pueblos en los que cree ver las mismas virtudes que dieron a Roma su grandeza.

Pero las dos obras con las que se consagró fueron Historias (parcialmente conservada) y Annales. Los cinco libros que restan de la primera (se cree que constaba de catorce) abarcan los sucesos del año 68, en el que se sucedieron los emperadores Nerón, Galba, Otón y Vitelio, y el comienzo del reinado de Vespasiano. La segunda obra, en dieciséis libros, abarca de Augusto a Nerón.

Tácito pone su arte al servicio del análisis histórico, creando una historia llena de patetismo y de efectos estéticos que ponen su relato muy próximo a la tragedia.

Tácito

Juvenal

Los detalles de la vida del autor son confusos, aunque referencias dentro de su texto a personas conocidas a finales del siglo I y principios del II fijan su terminus post quem.
Conforme con el estilo vitriólico de Lucilio, creador del género de la sátira romana, y dentro de una tradición poética que también incluye a Horacio y Persio, Juvenal escribió al menos 16 poemas en hexámetro dactílico abarcando un conjunto enciclopédico de tópicos de todo el mundo romano.

Juvenal

Plinio el Joven

Respecto a su faceta de escritor, que empezó a los 14 años con una tragedia en griego, Plinio destacó en poesía, pero la mayor parte de sus escritos se han perdido, a pesar del cuidado que tenía por ellos. Era también conocido por sus dotes de orador, considerándose seguidor de Cicerón, pero su prosa era menos directa y grandilocuente que la de éste último.
Sus cartas son un testimonio único de la administración ordinaria del siglo primero. Su estilo es muy diferente de los usados en los panegíricos, afirmando algunos críticos que Plinio es el inventor de un nuevo género literario: la carta escrita para ser publicada.

Plinio el Joven

Suetonio

Su obra capital fue De vita Caesarum (h. 121), serie de biografías de los primeros doce emperadores, de Julio César a Domiciano, obra que ha brindado a la historiografía de una gran cantidad de datos sobre la vida privada y el gobierno de los emperadores romanos, aunque en ocasiones se centra más en cuestiones superficiales, y en algunos casos escandalosos, que en un estudio profundo de los hechos históricos.

Suetonio

Marco Aurelio

Emperador del Imperio romano desde el año 161 hasta el año de su muerte en 180. Fue el último de los llamados Cinco Buenos Emperadores y es considerado como una de las figuras más representativas de la filosofía estoica.

La gran obra de Marco Aurelio, Meditaciones, escrita durante las campañas de la década de 170, todavía es considerada como un monumento al gobierno perfecto. Es descrita como "una obra escrita de manera exquisita y con infinita ternura"

Marco Aurelio

Aulo Gelio

Su única obra son las Noches Áticas, que empezó a escribir en las largas noches de un invierno que pasó en el Ática, y que terminó en Roma. En ella anotó desordenadamente todas las curiosidades que oía o leía en otros libros. Está dividida en 20 libros, de los que nos han llegado todos menos el octavo. Contiene notas sobre historia, geometría, gramática, filosofía y casi cualquier otra materia, y fragmentos de otros autores cuya obra se ha perdido.

Aulo Gelio

Apuleyo

Su obra más conocida es El Asno de Oro. Narra cómo el joven Lucio, víctima de un hechizo fallido que lo transforma en asno, sin perder sus facultades intelectuales -salvo el lenguaje-, pasa por varios amos y diversas aventuras. El tono humorístico es dominante, pero también hay reflexiones de tipo filosófico y religioso. Es una obra imaginativa, irreverente y divertida que relata las increíbles aventuras de Lucio metamorfoseado en asno.

Apuleyo