gabiita

Vidich y Lyman (1994)

*ETNOGRAFIA PRIMITIVA¨ 1600

1600

La que tiene lugar el descubrimiento del otro. Surge del interés de los occidentales por conocer los orígenes de la cultura y civilización

Etnográfica colonial (1850)

1850

continuará hasta la segunda guerra mundial; y destacan los exploradores de los siglos XVII,XVIII,XIX. Se caracteriza por las descripciones de razas y culturas.

La Etnografía ciudadana (1900-1960)

1900 - 1960

donde se estudia la etnografía del indio americano

Etnicidad y asimilación

1960 - 1980

La mirada de los etnografos se vuelve hacia sus propias sociedades; su campo de estudio son los grupos de personas diferentes existentes en el seno de la propia sociedad occidental

Denzin y Lincoln (1994).

Tradicional (1900-1950)

1900 - 1950

ofrecen relatos cuyas interpretaciones sean válidas, fiables y objetivas, siguiendo el positivismo como el paradigma más importante.

El modernista o edad de oro (1950-1970).

1950 - 1970

se distingue por los esfuerzos realizados para formalizar de manera sistemática y rigurosa los métodos y análisis de datos cualitativos. Es un momento de gran auge creativo, aparecen nuevas estrategias interpretativas (la etnometodología, la fenomenología, la teoría crítica, el feminismo, etc.).

Géneros imprecisos (1970-1986)

1970 - 1986

los límites entre las ciencias sociales y las humanidades comenzaban a diluirse. se diversificaron las estrategias de recogida y almacenamiento de la información y las herramientas informáticas comenzaron a ser usadas en la organización de datos y análisis textual.

Crisis de representación (1986-1990)

1986 - 1990

cuestiona que los investigadores cualitativos puedan capturar directamente la experiencia vivida por los agentes sociales, tal experiencia es una creación del investigador a través de un texto escrito. Se buscan nuevos criterios de verdad, aspectos como la validez, fiabilidad y objetividad se problematizan.

Posmodernidad (1990 en adelante)

1990

Se demanda a la comunidad investigadora un ejercicio de reflexividad que aborde no sólo la postura del investigador, sino, y más importante, las implicaciones éticas, sociales y políticas de la propia investigación, lo que supone entenderla como un acto y un discurso moral.