Historia del Canon del Antiguo Testamento

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Atanasio

Approx. 373 b.C. - Approx. 293 b.C.

Llamo CANON a toda la coleccion de libros sancionados por la Iglesia, y este es el significado con el cual se introdujo la palabra en el lenguaje de la Iglesia. (Wescott, History of teh canon, pags. 518,519).

Visita de Alejandro a Jerusalén y la profecia de Daniel

332 b.C.

Alejandro viene a Jerusalen y es llevado por el Sumo Sacerdote y otros sacerdotes al templo donde se le dio la oportunidad de ofrecer sacrificios y se le mostro en el libro de Daniel que uno de los griegos presumiblemente Alejandro estaba designado por las profecias divinas para destruir al Imperio Persa. Esto complacio tanto a Alejandro que confirio favores a los judios (JOsefo, Antiguedades, xi. 8. 4,5)

Traduccion del Antiguo Testamento

Approx. 300 b. C. - 200 b. C.

No se sabe con exactitud cuando se completo la traduccion del Antiguo Testamento. Sin embargo, la Septuaginta completa es mencionada por el traductor del Eclesiástico de Jesús Ben Sirá, en el prólogo que añadió
a este libro apócrifo. El prólogo fue escrito por el año 132 AC, y se refiere a la Biblia griega como algo que ya existía.

Traduccion del Pentateuco por 72 Judios eruditos.

285 b. C. - 247 b. C.

En un libro escrito por Josefo, llamado (Contra Apion II. 4) se relata en cuanto a la traduccion del Pentateuco por 72 eruditos judios en 72 dias, durante el reinado del rey Tolomeo II de Egipto.

El Canon

254 b. C. - 185 b. C.

Origenes, Usa por primera vez la Palabra Canon para designar la coleccion de los libros de la Biblia reconocida como una regla de fe y practica

Desde los Macabeos hasta Jesucristo, Siglo II a. C.

Approx. 200 b. C.

En el siglo II AC, el rey seléucida Antíoco Epífanes procuró helenizar a los judíos y aplastar su espíritu nacionalista. Eliminó sus ritos religiosos, cambió sus formas de vida y trató de destruir su literatura sagrada. Después de una descripción de los esfuerzos hechos en ese tiempo para introducir ritos paganos, 1 Mac. 1: 56, 57 dice lo siguiente acerca de este punto:
"Rompían y echaban al fuego los libros de la Ley que podían hallar. Al que encontraban con un ejemplar de la Alianza en su poder, o bien descubrían que observaba los preceptos de la Ley, le condenaban a muerte en virtud del decreto real" (traducción de la BJ). Fue probablemente durante este período, mientras estaba prohibida la lectura de los libros del Pentateuco, cuando comenzó la práctica de leer en los servicios religiosos pasajes de los profetas en lugar de pasajes de la ley. Estos pasajes de los libros proféticos fueron llamados más tarde haftarot, y se leían en relación con secciones de la ley tan pronto como se levantaron las restricciones (cf. Luc. 4: 16, 17; Hech. 13: 15, 27).

Traduccion de la Septuaginta.

96 b.C. - 63 b. C.

La traduccion de la septuaginta fue preparada por los judios de habla griega de Egipto, pero pronto alcanzo una circulacion considerabe entre los judios que estaban ampliamente dispersos.

El Testimonio de Cristo y los apostoles

Approx. 30 a. C.

Cristo no sólo testificó de la existencia de la triple división de la Biblia hebrea (Luc. 24: 44) sino también de que conocía el orden de sucesión de los libros. El orden de los libros en la Biblia hebrea es muy diferente del de nuestras Biblias modernas. De acuerdo con la triple división de la Biblia hebrea ya explicada, la sección Escritos viene al final, con los dos libros de Crónicas (uno en el canon hebreo) al fin del Antiguo Testamento. Cuando Jesús dijo a los fariseos que se les pediría cuenta por los crímenes cometidos "desde la sangre de Abel hasta
la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo" (Luc. 11: 51; cf. Mat. 23: 35), hizo referencia a Abel, el primer mártir, mencionado en el primer libro de la Biblia (Gén. 4: 8) y a Zacarías, cuyo martirio se describe en el último libro de la Biblia hebrea (2 Crón. 24: 20-22). Si Jesús hubiera mencionado la palabra "hasta" en un sentido cronológico, habría mencionado al profeta Urías que fue muerto por Joacim más de un siglo después de Zacarías (Jer. 26: 20-23). La declaración de Cristo proporciona pues una clara evidencia de que en sus días el orden de la Biblia hebrea ya estaba firmemente establecido.

Judios del primer siglo

Approx. 42 a. C.

Filón de Alejandría (murió por el año 42 DC) era un filósofo judío que escribió en el tiempo de Cristo. Sus obras contienen citas de 16 de los 24 libros de la Biblia hebrea. Puede ser accidental que sus escritos no contengan citas de Ezequiel, Daniel y las Crónicas y otros cinco libros pequeños.

Flavio Josefo

Approx. 90 a. C.

El historiador Josefo, escribiendo por el año 90 DC, hizo una declaración importante acerca del canon, en su obra Contra Apión, que citamos aquí debido a su significado:
"No poseemos miríadas de libros inconsecuentes que antagonizan unos con otros. Nuestros libros, los que están justamente acreditados, no son sino veintidós y contienen el registro de todo el tiempo. "De entre ellos cinco son de Moisés, y contienen las leyes y la narración de lo acontecido desde el origen del género humano hasta la muerte de Moisés. Este espacio de tiempo
abarca casi tres mil años. Desde Moisés hasta la muerte de Artajerjes, que reinó entre los persas después de Jerjes, los profetas que sucedieron a Moisés reunieron en trece libros lo que aconteció en su época. Los cuatro restantes ofrecen himnos en alabanza de Dios y preceptos utilísimos a los hombres" (Josefo, Contra Apión, i. 8 [en Obras Completas de Flavio Josefo, ed. Acervo Cultural, Buenos Aires, 1961, tomo V, pág. 15] )

Concilio de eruditos judios en Jamnia, Palestina (Siglos I o II a. C)

Approx. 100 a. C.

Ese concilio fue presidido por Gamaliel II, junto con el rabí Akiba, el erudito judío más influyente de ese tiempo, y que fue el espíritu rector de la asamblea.
Por lo tanto, este concilio no estableció el canon del Antiguo Testamento sino sólo confirmó una posición sostenida durante siglos en cuanto a los libros de la Biblia hebrea. Con todo, es cierto que, en algunos sectores, fue cuestionada la canonicidad del Eclesiastés, Cantares, Proverbios y Ester. Pero el encionado rabí Akiba eliminó las dudas con su autoridad y elocuencia, y esos libros mantuvieron su lugar en el canon hebreo.

La Iglesia Cristiana Primitiva

Approx. 150 a. C.

En los escritos de los primeros padres de la iglesia, fueron aceptados como canónicos todos los 24 libros de la Biblia hebrea. Tan sólo en la iglesia oriental surgió alguna leve duda ocasional en cuanto a la inspiración del libro de Ester. Sin embargo, los libros apócrifos judíos no fueron aceptados por los más antiguos escritores de la iglesia cristiana. Los escritos de los llamados padres apostólicos, que produjeron sus obras después de la muerte de los apóstoles hasta el año 150 d.C. aproximadamente, no contienen ninguna cita real de
los apócrifos sino tan sólo unas pocas referencias a ellos. Esto muestra que originalmente los apócrifos no fueron puestos en pie de igualdad con los escritos canónicos del Antiguo Testamento en la estimación de esos dirigentes de la iglesia.

Iglesia Oriental y Occidental

Approx. 500 a. C.

Jerónimo (siglo V), el traductor de la Biblia al latín -la Vulgata- que ha llegado a ser la Biblia oficial católica, fue el último escritor de la iglesia que arguyó enérgicamente a favor de no aceptar nada sino los escritos hebreos y de rechazar los apócrifos.

Libros Apocrifos

Approx. 1546 a. C.

El primer concilio ecuménico que tomó un acuerdo a favor de aceptar los apócrifos del Antiguo Testamento fue el Concilio de Trento. Su propósito principal fue trazar planes para combatir la Reforma. Puesto que los reformadores procuraban eliminar todas las prácticas y enseñanzas que no tenían base bíblica, y la Iglesia Católica no podía encontrar apoyo para
algunas de sus doctrinas en la Biblia a menos que los escritos apócrifos fueran considerados como parte de ella, se vio forzada a reconocerlos como canónicos. Esa canonización se efectuó el 8 de abril de 1546, cuando por primera vez fue publicada por un concilio ecuménico una lista de los libros canónicos del Antiguo Testamento.

La lucha contra los apocrifos

1811 a. C. - 1852 a. C.

La mayor lucha contra los apócrifos se realizó en Inglaterra durante la primera mitad del siglo XIX. Se editó una gran cantidad de publicaciones, de 1811 a 1852, para investigar los méritos y errores de estos libros extracanónicos del Antiguo Testamento. El resultado fue un rechazo general de los apócrifos por los dirigentes y teólogos eclesiásticos y una clara decisión de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera de excluir los apócrifos, de allí en adelante, de todas las Biblias publicadas por esa sociedad.